Ayer a la noche en la región de Minas Gerais, prescisamente en el Mineirao se medían el Atlético Mineiro (Brasil) y Olimpia de Paraguay por la vuelta de la final de la Copa Libertadores 2013.
En el partido de ida, Olimpia había conseguido una ventaja interesante de cara a la vuelta, un 2-0 gracias a los goles de Alejandro Silva y Pittoni con un magistral tiro libre en la agonía del partido.
No era necesario entender mucho de fútbol como para poder predecir cómo se iba a dar el partido de ayer a la noche. Era sabido que el Mineiro, gracias a su cuarteto de ataque( conformado por Tardelli, Ronaldinho, Bernard y Jo) iba a salir a comerle lo talones al conjunto paraguayo que, teniendo como pilar al arquero uruguayo Martin Silva, se replegó y esperó al Mineiro buscando una contra (o dos a lo sumo) donde poder anotar y consagrarse.
Las oportunidades para Olimpia llegaron, fueron 2 y muy claritas. Una, en el primer tiempo, tras una escapada de Bareiro, este mismo se la tiró al cuerpo de un arquero que fue protagonista; La segunda y última, faltando 4 minutos para que termine el partido, Juan Carlos Ferreyra corre solo con pelota dominada, elude a Victor y por no confiar en su zurda, engancha y termina en el pasto del Mineirao luego de patinarse.
Lo del Atlético Mineiro fue un poco mas sencillo, con el apoyo de su gente buscó permanentemente a lo largo de los 90 minutos relaglamentarios y luego en los 30 minutos del alargue. Atacar, atacar y atacar. Y así lo hizo, subieron los laterales, tanto Junior Cesar como Michel, Josué y Pierre, los mediocampistas centrales prácticamente a 20 metros del área paraguaya y bueno, los 4 de arriba desplegándose por todo el frente de ataque y, fuese quien fuese, chocándose con el mejor jugador de la cancha, Martín Silva, arquero de Olimpia quien, de no haber sido por la vivieza de Víctor, se hubiese coronado como el mejor arquero de la Copa.
Pasó el primer tiempo en el Mineirao y todo seguía 0-0, con el típico desarrollo de un partido de copa en Brasil. Siempre, pero siempre, se sufren los primeros minutos. Pelotas en el palo, voladas del arquero y descansos eternos por parte de los visitantes cuando hay un lateral o una falta. Exactamente así fue el primer tiempo, Martin Silva sacando todo lo que tiraban Dinho y compañía, descolgando todos los centros que tiraban Tardelli y Bernard y descansado una eternidad en cada saque de arco.
El segundo tiempo no dejó que se plasmen en la cancha las ideas de los técnicos porque tras un centro de Rosinei al minuto del segundo tiempo, la pelota le queda picando a Jo en el área y puso el 1-0 para Mineiro con 44 minutos por jugar. Una vez consumado el gol de Jo, quien fue el goleador de la copa con 7, los torcedores galos comenzaron a creer que se podía dar vuelta el resultado, no tanto por la claridad de su propio equipo, sino por el hermetismo de Olimpia.
El segundo tiempo no se dio de una forma distinta al primero, Mineiro buscó, buscó y buscó dejando los espacios lógicos en defensa que deja un equipo que busca ansiadamente un gol, espacios que Olimpia no supo aprovechar y que casi no pudo ver.
Los últimos minutos de los 90 reglamentarios se llevaron a cabo con un Mineirao totalmente callado. No cantaba nadie, ni brasileños ni paraguayos. la incertidumbre sobre volaba el estadio y bajo ese sobrevuelo, Leonardo Silva voló mas que su marcador y, tras un centro desesperado de Guilherme, estampó el 2-0 a favor del Atlético Mineiro y llevó el partido al alargue.
Un alargue en el cual los jugadores se dedicaron a cansarse 30 minutos mas y la única situación clara que hubo fue un cabezazo de Jo que se estrelló en el travesaño. Con jugadores acalambrados por ambos lados, Bernard en el galo y Silva en el decano, el partido derivó en los penales.
Miranda, Ferreyra, Candia, Aranda y Matías Gimenez, los 5 ejecutantes de penales por parte de Olimpia; mientras que Alecsandro, Guilherme, Jo, Leonardo Silva y Ronaldinho, los encargados por parte del Mineiro.
Empezaba Olimpia, la serie de penale la abría Miranda, quien a lo largo del partido sacó casi todo lo que caía en el área paraguaya. El remate fue al medio del arco, contenido por los pies de Victor, aquel del adelantamiento contra Maxi Rodriguez, el mismo que ayer se adelantó, como se dice en el barrio, "hasta su casa".
El resto de los penales fueron adentro, hasta que llegamos al quinto y descisivo penal para Olimpia. Era el turno de Matías Gimenez, quien pasó por Tigre, Boca y San Lorenzo, si si, ese, estaba jugando una final de Copa Libertadores y tenía en sus pies la consagración rival, o la extensión de la serie.
Particularmente me tocó ver la final con amigos, y las opiniones en forma de grito en este momento fueron varias y curiosas: "Que lindo que le toque definir a este muerto que la cuelga", decía uno, al cual se le sumaron varios. Yo no quería que lo erre Gimenez, yo quería que lo meta, asi definía todo Ronaldinho.
Pero no fue asi, Gimenez busco el ángulo, a tal punto que lo encontró, la pelota pegó en el ángulo, salió y explotó el Mineirao.
Atlético Mineiro es el campeón de la Copa Libertadores 2013, sumandose a Santos, Internacional, San Pablo, Vasco da Gama, Cruzeiro, Flamengo, Corinthians, Palmeiras y Gremio, como los campeones provenientes de Brasil.
No se puede coincidir en que haya sido el mejor equipo de la copa, pero en mi opinión, fue el mas contundente al terminar primero de primeros al terminar la fase de grupos y tuvo la suerte que un campeón siempre necesita.
Ahora el Mineiro representará a América del Sur en el Mundial de Clubes donde, en teoría se verá las caras con el Bayern Munich de Pep, tarea masomenos dificil.
Lucas Gárriz.
jueves, 25 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Otra vez la violenca, y van...
22/07/2013
Ayer, en la tarde del domingo 21 de Julio de 2013, el fútbol argentino volvió a mancharse con la sangre de la violencia.
Esta vez, el escenario se dio en el Bajo Flores, donde San Lorenzo iba a recibir a Boca, por la tercera y última fecha del Torneo de Invierno 2013, en el cual participaban ambos equipos y Estudiantes de La Plata.
Cerca de las tres de la tarde se dio este hecho lamentablemente violento, en el cual perdieron la vida dos simpatizantes de Boca Juniors.
En pleno acceso al Nuevo Gasómetro, precisamente por donde entra habitualmente el público visitante, una fracción de la barra brava brava de boca (liderada por Mauro Martin, Mazzaro y compañía) se enfrento con la otra fracción, la cual es comandada por Rafael Di Zeo.
Según testigos, el tiroteo no duró mas de 15 minutos, pero el temor que generó en aquellos que nada tenían que ver con la balaceda fue increible.
Cabe destacar que la zona por donde entra el público visitante en la cancha de San Lorenzo está rodeado por clubes sociales, entre ellos un club de rugby, DAOM, con chicos que tuvieron que interrumpir su partido para meterse lo más rápido posible en un lugar seguro para no salir lastimados.
Uno de los fallecidos pertenecía a la fracción de Mauro Martin; mientras que el otro era un chico, hincha de Boca, que se bajó del 101 para entrar a la cancha y recibió un tiro en el pecho.
Hipótesis referidas a este tema hay muchas, pero lo cierto es que este enfrentamiento, no solo que se sabía se iba a dar ayer, sino que se esperaba que ocurra dentro del estadio (lo cual hubiese desencadenado algo muchísimo mas grave).
Incontable fue la cantidad de programas que vi ayer a la tarde y aún mas las notas que leí, todas referidas a este mismo tema y, en mi opinión, es algo que nos involucra a todos.
Empezando por nosotros (o por mi), el hincha común que va a la cancha en auto o en colectivo pero para ver 90 minutos de mi equipo favorito y que, cuando faltan minutos para el arranque del partido y entra la barra, sacamos nuestro celular y filmamos la entrada y las canciones durante el partido. O por ejemplo que le dejan el hueco en plena popular para que los barras entren en el momento del partido que quieran.
Otros que tienen responsabilidad en este asunto son lo periodistas, que le dan importancia ( a veces excesiva) a todo lo que los barras bravas hacen o dejan de hacer o que los santifican cuando hacen una entrada triunfal cada vez que entran a la cancha.
La policía tiene un altísimo grado de responsabilidad porque saben quienes son los barras (lo cual implica, incluso, donde viven o por donde se manejan) y se hacen los distraídos, porque es de público conocimiento la reventa de entradas, el negocio de los trapitos, el merchandising de los distintos equipos, etc...
Y para mi quienes tienen el mayor grado de responsabilidad en lo que respecta a la violencia en el fútbol argentino son los dirigentes de los clubes que conforman Primera División, Nacional B, B Metropolitana, C, D, y los distintos torneos argentinos. Creo que es así porque son ellos, los dirigentes de los clubes, quienes permiten que los barras bravas se manejen con total impunidad por el club haya o no partido. Lo primero que se me viene a la cabeza es a los pobres jugadores de Independiente que, yendo a entrenar de cara a un partido vital por la permanencia en primera, tengan que ser recibidos en el predio de AFA en Ezeiza por los barras y reciban amenazas tales como: "Dejá de ir al casino y agarrá la pelotita porque te vamos a matar", entre otras frases tan didáctias.
Es extremadamente común que los dirigentes (desde el Presidente para abajo) repitan una y otra vez frases como: "En mi club no hay barras", "Ya pedimos el derecho de admisión para una determinada cantidad de personas" y mas, pero no es necesario ser muy idoneo mentalmente como para darse cuenta que esto no es asi.
Frente a todo este panorama negro que vivió el fútbol argentino ayer se decidió que no haya hinchas visitantes durante el Torneo Inicial 2013 que empieza dentro de casi 2 semanas.
frente a esto, me urge pensar que no es la decisión correcta, porque el hecho de violencia de ayer fue entre la hinchada de Boca o "La Doce", como ellos se hacen llamar. Lo cierto es que lo único que se consigue con eliminar el público visitante a lo largo de un semestre es que se pierda "eso" que tiene, por ejemplo, un Central - Newell's o un Boca - River y muchos llaman "duelo de hinchadas".
Particularmente me tocó estar en muchos Boca - River, entre ellos el del Torneo Final 2013 que terminó en empate con goles de Lanzini y Silva, y el marco que ambas hinchadas presentan para un Superclásico es algo casi tan comparable como ganar una Libertadores.
Otra cosa que se pierde es el sentimiento que se genera en los hinchas que siguen a su equipo de local y visitante, el famoso "Te sigo a donde juegues".
Espero sinceramente que esta sea la última vez que el fútbol argentino se vea ante una situación de violencia alrededor de un partido, sea en la categoría que sea, aunque humildemente lo dudo con el alma.
Lucas Gárriz.
Ayer, en la tarde del domingo 21 de Julio de 2013, el fútbol argentino volvió a mancharse con la sangre de la violencia.
Esta vez, el escenario se dio en el Bajo Flores, donde San Lorenzo iba a recibir a Boca, por la tercera y última fecha del Torneo de Invierno 2013, en el cual participaban ambos equipos y Estudiantes de La Plata.
Cerca de las tres de la tarde se dio este hecho lamentablemente violento, en el cual perdieron la vida dos simpatizantes de Boca Juniors.
En pleno acceso al Nuevo Gasómetro, precisamente por donde entra habitualmente el público visitante, una fracción de la barra brava brava de boca (liderada por Mauro Martin, Mazzaro y compañía) se enfrento con la otra fracción, la cual es comandada por Rafael Di Zeo.
Según testigos, el tiroteo no duró mas de 15 minutos, pero el temor que generó en aquellos que nada tenían que ver con la balaceda fue increible.
Cabe destacar que la zona por donde entra el público visitante en la cancha de San Lorenzo está rodeado por clubes sociales, entre ellos un club de rugby, DAOM, con chicos que tuvieron que interrumpir su partido para meterse lo más rápido posible en un lugar seguro para no salir lastimados.
Uno de los fallecidos pertenecía a la fracción de Mauro Martin; mientras que el otro era un chico, hincha de Boca, que se bajó del 101 para entrar a la cancha y recibió un tiro en el pecho.
Hipótesis referidas a este tema hay muchas, pero lo cierto es que este enfrentamiento, no solo que se sabía se iba a dar ayer, sino que se esperaba que ocurra dentro del estadio (lo cual hubiese desencadenado algo muchísimo mas grave).
Incontable fue la cantidad de programas que vi ayer a la tarde y aún mas las notas que leí, todas referidas a este mismo tema y, en mi opinión, es algo que nos involucra a todos.
Empezando por nosotros (o por mi), el hincha común que va a la cancha en auto o en colectivo pero para ver 90 minutos de mi equipo favorito y que, cuando faltan minutos para el arranque del partido y entra la barra, sacamos nuestro celular y filmamos la entrada y las canciones durante el partido. O por ejemplo que le dejan el hueco en plena popular para que los barras entren en el momento del partido que quieran.
Otros que tienen responsabilidad en este asunto son lo periodistas, que le dan importancia ( a veces excesiva) a todo lo que los barras bravas hacen o dejan de hacer o que los santifican cuando hacen una entrada triunfal cada vez que entran a la cancha.
La policía tiene un altísimo grado de responsabilidad porque saben quienes son los barras (lo cual implica, incluso, donde viven o por donde se manejan) y se hacen los distraídos, porque es de público conocimiento la reventa de entradas, el negocio de los trapitos, el merchandising de los distintos equipos, etc...
Y para mi quienes tienen el mayor grado de responsabilidad en lo que respecta a la violencia en el fútbol argentino son los dirigentes de los clubes que conforman Primera División, Nacional B, B Metropolitana, C, D, y los distintos torneos argentinos. Creo que es así porque son ellos, los dirigentes de los clubes, quienes permiten que los barras bravas se manejen con total impunidad por el club haya o no partido. Lo primero que se me viene a la cabeza es a los pobres jugadores de Independiente que, yendo a entrenar de cara a un partido vital por la permanencia en primera, tengan que ser recibidos en el predio de AFA en Ezeiza por los barras y reciban amenazas tales como: "Dejá de ir al casino y agarrá la pelotita porque te vamos a matar", entre otras frases tan didáctias.
Es extremadamente común que los dirigentes (desde el Presidente para abajo) repitan una y otra vez frases como: "En mi club no hay barras", "Ya pedimos el derecho de admisión para una determinada cantidad de personas" y mas, pero no es necesario ser muy idoneo mentalmente como para darse cuenta que esto no es asi.
Frente a todo este panorama negro que vivió el fútbol argentino ayer se decidió que no haya hinchas visitantes durante el Torneo Inicial 2013 que empieza dentro de casi 2 semanas.
frente a esto, me urge pensar que no es la decisión correcta, porque el hecho de violencia de ayer fue entre la hinchada de Boca o "La Doce", como ellos se hacen llamar. Lo cierto es que lo único que se consigue con eliminar el público visitante a lo largo de un semestre es que se pierda "eso" que tiene, por ejemplo, un Central - Newell's o un Boca - River y muchos llaman "duelo de hinchadas".
Particularmente me tocó estar en muchos Boca - River, entre ellos el del Torneo Final 2013 que terminó en empate con goles de Lanzini y Silva, y el marco que ambas hinchadas presentan para un Superclásico es algo casi tan comparable como ganar una Libertadores.
Otra cosa que se pierde es el sentimiento que se genera en los hinchas que siguen a su equipo de local y visitante, el famoso "Te sigo a donde juegues".
Espero sinceramente que esta sea la última vez que el fútbol argentino se vea ante una situación de violencia alrededor de un partido, sea en la categoría que sea, aunque humildemente lo dudo con el alma.
Lucas Gárriz.
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